La importancia de la tradicion oral en nuestra formación
En el transcurso de mi vida, he comprobado cuan importante es conocer nuestra tradición oral, porque nos permite preservar la cultura, transmisión de conocimientos
ancestrales, y el empoderamiento de las comunidades marginalizadas.
A través de
historias, leyendas, canciones y proverbios, se transmiten valores, creencias y
tradiciones de generación en generación. Esta forma de transmisión es un
vehículo poderoso para mantener viva la identidad cultural de un grupo, pyes permite que las historias se adapten y evolucionen con el tiempo.
Además, la
tradición oral ha sido clave en la transmisión de habilidades prácticas,
técnicas agrícolas, métodos de caza, medicina tradicional y otros saberes
acumulados a lo largo de los años. La tradición oral también ha sido una
herramienta de resistencia y empoderamiento para comunidades marginalizadas,
manteniendo viva la identidad cultural y la resistencia frente a la dominación.
El término «tradición oral» y que refleja la relación del
ser humano con el universo, a menudo ha sido reducido de
tal forma por el sistema hegemónico de producción de conocimiento que, en el imaginario más inmediato, ha terminado
por ser asociado casi únicamente con ciertos «cuentos, mitos
y leyendas» narrados de forma separada. Pero la tradición oral
no es estática, se transforma, se reinventa, se acomoda en el
tiempo al pasar de una generación a otra. Tiene múltiples manifestaciones, de las que los cuentos y leyendas son solo una
parte. Puede, a su vez, convertirse en fuente histórica para la
reconstrucción del pasado, complementando otras fuentes;
esto ocurre no solo para épocas en que estuvo ausente la escritura, sino también para sociedades que han sido poseedoras
de la palabra escrita.
Nuestro mundo contemporáneo otorga un valor «oficial» a
la escritura; todo lo que se encuentre al margen de un tipo de
conocimiento «certificado» por papeles ocupa un lugar periférico y es considerado anacrónico. Vivimos bajo la influencia de
patrones culturales dominantes, los cuales ejercen poder político, social y cultural sobre otros grupos, minoritarios, desplazados y segregados. Aquel poder relativiza y deslegitima las
diferentes formas de producción, acumulación y transmisión
de conocimientos de los otros grupos culturales. Estas formas
y prácticas son marginalizadas por el poder ya que son producto de culturas consideradas menores y sus expresiones
terminan calificadas como anecdóticas, primitivas o folclóricas.
En el tejido de la humanidad, las historias son hilos que conectan generaciones. Desde tiempos tiempos inmemoriales, antes de la invención de la escritura, la historia se transmitió de boca en boca, en forma de tradiciones orales. Estas narrativas, ricas en sabiduría ancestral, valores culturales y experiencias vividas, representan un legado invaluable que nos conecta con nuestros ancestros y nos ayuda a comprender quiénes somos.